martes, diciembre 29, 2009

Almirante Brown: Giustozzi rompe con el Chino Navarro y acuerda con Massa. Por Daniel Bilotta.

(La Política OnLine). El giro hacia la vertiente liberal del peronismo y el abandono de la ortodoxia K es parte de la estrategia del Intendente de Almirante Brown para blindar su pretensión de ser reelecto y proyectarse hacia las grandes ligas de la política. El distanciamiento del oficialismo es, en otra mirada, la confirmación del malestar reinante entre Giustozzi y figuras de peso del oficialismo.
Cuando regrese del breve descanso que se auto impuso para festejar las fiestas navideñas y la llegada del Año Nuevo, el intendente Rubén Darío Giustozzi insistirá en materializar la iniciativa política que ya transmitió a sus colaboradores de mayor confianza: forzar la renuncia del director de Compras, el subsecretario de Cultura, el coordinador de Espacios verdes y el de Medio Ambiente.

Todas figuras ligadas al diputado provincial Fernando Chino Navarro, para confirmar su alejamiento de la ortodoxia kirchnerista y su pertinaz acercamiento a la versión liberal del peronismo que encarnan, entre otros, el jefe comunal de Tigre, Sergio Massa, que procura consolidar su candidatura a gobernador bonaerense en alianza con el de La Plata, Pablo Bruera, de Bahía Blanca, Cristian Berenstein y el de Berazategui, Juan José Mussi, entre otros.

La idea de forzar la renuncia de Marcelo De Federico, Armando Ledesma, Hugo David Tomé y Máximo Lanzzeta fue comunicada a Julio Casavelos, recientemente designado secretario de Gobierno y a cargo, según versiones del Municipio, de llevar adelante las primeras tareas de zapa para orientar las dimisiones de ese grupo de funcionarios.

Los acuerdos entre Giustozzi y Massa encuentran expresión en la llegada al Municipio de Casavelos, que venía desempeñándose como gerente de Personal del Anses donde su titular, Diego Bossio, le habría solicitado también la renuncia como parte de la meta que debería cumplir en nombre de Néstor Kirchner, diputado nacional y hombre fuerte del gobierno de su esposa, Cristina Fernández: quitar cualquier tipo de influencia en ese organismo que pudiese ejercer Massa.

Casavelos es parte del equipo político del intendente de Tigre que gestionó su llegada al ministerio de Trabajo, al Anses después y habría dado, últimamente, su visto bueno para que se incorpore al gobierno municipal de Almirante Brown.

El acuerdo con Massa no satisface la expectativa de Giustozzi de proyectarse hacia las grandes ligas de la política y articular desde allí su candidatura a gobernador de la provincia de Buenos Aires. Una meta para la cual, en apariencias, Massa luce mejor posicionado.

Ese entendimiento, no obstante, parece dar pie a las especulaciones del enfriamiento significativo de las relaciones de Giustozzi con el gobierno nacional, frente a la que el intendente de Brown desplegaría una estrategia defensiva: embarcar en el gobierno municipal a todos los potenciales candidatos a entablarle disputa por la Intendencia.

La estrategia no es compartida por el reducido grupo de dirigentes que se atreve a discutir alguna de sus decisiones y aspira a sucederlo ante un eventual alejamiento del Departamento Ejecutivo. Desde allí se observa con preocupación la llegada de Casavelos, que es percibida como un obstáculo para concretar sus ambiciones.

Tal vez sumen otros motivos de incordia con el jefe comunal si es que logra persuadir a Mariano Cascallares, otro gerente del Anses aunque de la línea de Bossio, se sume a su gabinete de colaboradores como parte de la estrategia de vaciamiento de candidaturas en el espectro político oficialista.

Quién es quien
Marcelo Federico es el actual director de compras del Municipio de Almirante Brown. Un cargo para el que fue designado por el Concejo Deliberante a propuesta del Departamento Ejecutivo en los últimos días del 2007. Federico es hombre de estrecha confianza de Navarro, a quien asistió también en la Cámara de diputados bonaerense cuando ejerció como jefe del bloque kirchnerista.

En el área de Compras, Federico tiene como colaborador a Carlos Gitler, sorprendido a fines de los años 90 con una cámara oculta cuando reclamaba dinero a personal contratado del Instituto Municipal de la Producción, el Trabajo y el Comercio Exterior (IMPTCE) de Lomas de Zamora. Para esa época, Navarro era uno de los concejales más escuchados por el intendente de Lomas, Juan Bruno Tavano, que le confió el monitoreo de la secretaría de Hacienda en un intento por mejorar la situación fiscal del Municipio.

El segundo turno de Tavano en la Intendencia es señalado como el inicio del descalabro financiero del Municipio que heredó la Alianza y que pudo recomponerse recién hacia el 2004, en el primer tramo de la gestión de Jorge Rossi. No deja de ser paradójico que 45 días después de su renuncia a la Intendencia, otro hombre de Navarro se siente en el gabinete municipal, aunque esta vez se trate de alguien de perfil técnico como Oscar Palacios, designado secretario de Salud por Martín Insaurralde, sucesor de Rossi.

Federico, según algunas versiones tuvo la semana que pasó un encontronazo con Casavelos, aunque las mismas fuentes que admitieron el episodio se cuidaron muy bien de no abundar en detalles. Según hizo saber Giustozzi a sus allegados de confianza, la idea es forzar la renuncia del funcionario. “De hecho, ya casi no tiene injerencia en la administración pues es supervisado y auditado por Daniel Palacios.”

Palacios es asesor de Giustozzi, reconoce un pasado en el PJ de Lomas de Zamora pero su papel más destacado lo cumplió como secretario de Hacienda de Presidente Perón durante el primer mandato de Aníbal Regueiro.

Cuando este jefe comunal fue destituido del cargo a instancia del ex señor Cinco de la SIDE y actual agregado en la Embajada de Uruguay, Oscar Rodríguez, y de su esposa, Mabel Müller, Navarro y Giustozzi fueron sus habituales respaldos políticos hasta que logró recuperar la Intendencia en las elecciones del 2007.

Nadie cree, no obstante, que la salida de Federico, por la situación particular que rodea al cargo que ocupa, vaya a ser sencilla. Distinto es el caso de Ledesma, subsecretario de Cultura, que paseó su preocupada resignación en el brindis que el día 23 de diciembre efectuó Eduardo Fabiani, jefe del bloque de concejales oficialistas.

Lanzzetta y Tomé, coordinadores de Medio Ambiente y de Espacios Verdes, tienen otras dificultades. Vinculado a Oscar Laborde, Lanzzetta tiene responsabilidad política, al menos, en los contratos logrados por el Municipio como parte del programa de saneamiento de la cuenca del Riachuelo y del río Matanza, que terminaron suspendidos por el secretario de Medio Ambiente, Homero Bibiloni, envuelto también en disputas políticas entre Julio De Vido y Aníbal Fernández.

Tomé, como se reveló desde esta columna, comparte su domicilio particular, Boulogne Sur Mer 2577 de Longchamps, con el de la cooperativa “La Nueva Argentina”, una de las involucradas en el escándalo que derivó en el despido compulsivo de David Coronel como coordinador del programa “Agua+ Trabajo” el pasado 13 de agosto. Tomé, como Coronel, integran el Movimiento Evita que conducen Emilio Pérsico y Navarro y del que habían logrado desplazar como referente en el distrito al ex concejal Carlos Carvajal, designado hace pocas horas como subsecretario General del Municipio por Giustozzi.

Estos antecedentes no son los que pesarían en Giustozzi para determinar la salida del grupo de funcionarios afín a Navarro. La razón fue expuesta a su círculo de confianza en pocas palabras: “Ya le pagué demasiado al Chino”, habría deslizado el Intendente, en tácita admisión al rol de financista de su campaña electoral del 2007 que tuvo el diputado provincial. “La idea de Darío es monitorear áreas específicas donde se manejen recursos” confió una fuente municipal que pretendió así dar perfil técnico al recorte del manejo de cajas a los seguidores de Navarro.

La renovación de mandato como diputado de Navarro fue gestionada personalmente por Kirchner. Eso no despeja las versiones acerca de la incomodidad del ahora diputado nacional por tratar con el dirigente de Lomas de Zamora.

"No es lo que quiere pero es lo que tiene", suelen alegar algunos enemigos de Navarro que creen haber leído en sentido correcto su mensaje en el cierre del plenario del Movimiento Evita en Vicente López, donde pidió a Kirchner que reasuma en el PJ para "llenarlo con el peronismo". Solo el ex presidente es su vínculo con esa fuerza. a ambigüedad del vínculo entre Kirchner y Navarro es otra excusa a la que echaría mano Giustozzi para redefinir el propio con uno de los líderes del piqueterismo oficialista.

Massa, el candidato
El acercamiento de Giustozzi a Massa va en paralelo con la distancia que le hace sentir el gobierno nacional y que lo tiene preocupado, aunque en las pocas ocasiones en que ejerce como presidente del PJ intente transmitir lo contrario. El insuflado optimismo dejó entrever, sin embargo, algunas grietas por donde se filtran preocupaciones del Intendente, según confiaron algunos contertulios.

“La verdad es que como venimos bien de plata, Scioli me demora los envíos de coparticipación impositiva para asistir a los que están peor que nosotros” dijo, palabras más o menos, en la última reunión del Consejo de Partido, en lo que pareció una admisión de un cambio significativo de su relación con el gobierno bonaerense.

A principios de noviembre Scioli giró 500.000 pesos a Brown en concepto de anticipo de coparticipación impositiva, mientras que hizo enviar 350.000 pesos a La Matanza, un distrito que duplica en habitantes e índices de pobreza al que administra Giustozzi.

Sobre la solidez de las cuentas, otro Intendente del Conurbano transmitió dudas. “El adelantó entre 17 y 25 millones de pesos para financiar con fondos propios obras del gobierno nacional. Es muy difícil que le sean restituidos los recursos en un plazo inferior a los dos años”, especuló el jefe comunal.

La versión coincide con la que indica que Giustozzi suele hacer alarde de los 10 millones de pesos que mantiene en plazos fijos y que conforman no solo una reserva ante apremios sino que es fuente para respaldar su autonomía política con prescindencia del gobierno nacional. No deja de ser una paradoja que la situación a la que alude sea producto del superávit de 34 millones de pesos que recibió como herencia de su antecesor, Manuel Rodríguez.

Distritos como La Plata y Tigre superan con nitidez en envergadura presupuestaria y desarrollo económico a Brown y por eso resultan adecuadas plataformas de lanzamiento electoral para Bruera y Massa. Eso no supone que Giustozzi renuncie a su anhelo, aunque sí tal vez que deba postergarlo.

Alguna de estas cavilaciones las compartió el pasado 21 de diciembre durante la cena que compartió en un local de Burzaco con la diputada nacional Adriana Puigrós y el vicejefe del Gabinete, el socialista Oscar González, a quienes sumió en una incómoda perplejidad cuando les anunció que no acompañaría a Kirchner más allá de “la puerta del cementerio” al aludir al rechazo que el ex presidente recoge en los sondeos de opinión. Una situación frente a la cual tomaría distancia porque “yo estoy para otras cosas.”

Su planteo recogió un profundo efecto negativo no solo frente al demudado elenco oficialista que visitó el distrito en vísperas de la Nochebuena. También hacia dentro del kirchnerismo local que cree percibir una alternativa impensada para disputar un liderazgo vacante en su corriente. Eso es al menos lo que dejan trascender el presidente del Concejo Deliberante, Mariano San Pedro, y el concejal Jorge Ayala, que procuran acaudillar fuerzas para lo que estiman como un enfrentamiento inevitable.

San Pedro, es hijo de Aldo, intendente de bragado y presidente del Partido de La Victoria. Ayala es hijo de Cayo, veterano sindicalista de Obreros Navales, alineado con algunos de los Gordos y de buen diálogo con Gerónimo Venegas. Los dos ediles aguardan una señal del gobierno nacional para convertirse en la variable K de ajuste de cuentas con Giustozzi que, en la mirada de ambos, forzaría definiciones de todos aquellos en condiciones de disputarle la Intendencia.

No es el único dato que sopesan. También ellos manejan la versión del malestar de Scioli con Giustozzi – y con Massa – por su inasistencia al agasajo que el Gobernador realizó a los Intendentes con motivo de las fiestas navideñas. A eso imputan la ausencia de Scioli en la entrega de los premios Olimpia que tuvieron por sede el estadio polideportivo que tiene el Municipio de Almirante Brown en ministro Rivadavia.

Hecho que tiñó todavía más de opacidad a un evento que no alcanzó la repercusión que hubiese deseado el Intendente que, para algunos, comienza a expresar signos de declinación en el método de trabajo que le permitió hasta ahora permanecer en la cresta de la ola. Volverse un actor solitario del poder institucional.

Aguas arriba
La primavera particularmente lluviosa del 2007 terminó por embarrar todavía más la disputa por la Intendencia de Almirante Brown entre Jorge Villaverde y Rubén Darío Giustozzi, que aprovechó las inusuales precipitaciones para fotografiarse con otros candidatos en medio de las acumulaciones de agua sin escurrir.

Soslayando la sequía que asoló al país el año pasado, el Intendente se jactó que gracias a las obras hidráulicas de su gestión, el distrito ya no padecía inundaciones. Los fenómenos climáticos de estos días lo desmintieron: los barrios bajos y más pobres de Claypole, Burzaco y MinistroRivadavia se anegaron sin atenuantes.

Casavelos
Julio Casavelos es licenciado en Administración de Empresas y hasta hace unos meses vecino part time de la ciudad de Longchamps donde tiene la casa quinta que solía visitar los fines de semana mientras fue funcionario del Anses. Antes, en 2006, llegó a la subsecretaría de Fiscalización del Trabajo de la cartera que conduce Carlos Tomada por gestiones de Sergio Massa.

Allí trabó relación con Fernando Suárez, titular del Onabe, con quien dio vida en Almirante Brown a la mesa Sindical K, un intento de disputarle a Giustozzi la franquicia oficialista que quedó desdibujada luego que Suárez llegase a un entendimiento para acompañar las candidaturas del PJ merced a su superior, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.

Suárez y Casavelos se distanciaron temporalmente luego de ese episodio pero coincidieron en labrar una recomposición de vínculos con Giustozzi apenas iniciada su gestión como Intendente.

Casavelos debió abandonar el ministerio de Trabajo por disputa con la segunda de Tomada, Noemí Rial, que le criticó su excesivo protagonismo en los operativos de fiscalización contra el trabajo precario.

Massa, de nuevo, colaboró en su llegada al Anses de donde tenía que partir tras la recomposición gerencial que viene llevando adelante Diego Bossio. Casavelos, no obstante, puso condiciones a Giustozzi para asumir la secretaría de Gobierno, lo que hizo poner en dudas que finalmente ocupara el cargo. La más importante de ellas: mantener un vínculo político con el Intendente.

Giustozzi pareció captar el mensaje y le encomendó una tarea significativa: preparar la salida de funcionarios ligados a Navarro.

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